Todos estaban destrozados en la habitación del hospital, Juan se estaba muriendo, ya había recibido los Santos Sacramentos. Sus hijos y familiares más cercanos estaban ya desde hace horas esperando el fatal desenlace, entraban en la habitación, salían a los pasillos, a la calle para fumar algún cigarro y poco más pues querían estar presente en esos últimos momentos.

Él ya no estaba consciente, tenía una sedación fuerte, la esposa Sara, una vida juntos la conoció a los 14 años, estaba llorando en una butaca situada enfrente justo de la cama del pobre moribundo, la acompañaba el mayor de su nieto que de pie justo al lado de la butaca con una mano en el hombro de su abuela. Pero de pronto el monitor que controlaba el corazón comenzó a pitar todos se acercaron y a eso entraron un médico y una enfermera, pidieron amablemente que salieran todos de la habitación y tras el último familiar se cerró la puerta. Todos esperaban en los pasillos y comenzaron a ver un ir y venir de personal sanitarios corriendo a la habitación, salían traían máquinas y carros con medicación y distintos utensilios médicos. Finalmente, tras una interminable hora salió el médico y se acercó a la familia comunicando la fatal noticia.                                                                                                                   

-Lo siento, explicaba el doctor cabizbajo, no hemos podido hacer nada más como sabíais estaba bastante mal, el corazón se estaba apagando, hasta que ya dejó de latir, ha fallecido. Os doy mi más sentido pésame.

Cuando Juan comenzó a despertar se vio en una habitación pequeña con mucha luz y blanca, cosa que resaltaba con su atuendo totalmente negro, estaba sentado en el suelo y tenía justo detrás una puerta blanca también y en el suelo se veía algo de tierra en el suelo. Juan se incorporó y solo veía delante de la otra puerta blanca cerrada también como la que tenía detrás y un butacón que parecía de piel y blanco, también intento abrir la puerta y estaba cerrada, se volvió hacia la otra puerta la que tenía tierra en el suelo y también estaba cerrada. Hace unos días al verse en esa situación se hubiese puesto a golpear la puerta y chillar, pero no sabe por qué, no lo hizo sino se sentó tranquilamente en el butacón como si supiese que tenía que esperar.

Una vez sentado cómodamente en el butacón, comenzó a recordar cosas de su vida hasta ese momento, peor no conseguía recordar como llego allí.

Se abrió la puerta y entró un hombre corpulento y también vestido totalmente de negro, al verlo sentando a Juan tan tranquilo comenzó a sonreír mientras le tendía la mano, Juan se levantó y le estrecho la mano también.

-Mi nombre es Rafael, soy tu acompañante, vamos y te explico.

Juan se encogió de hombros y sin decir palabra se fue con Rafael de la habitación. Salieron como una especie de pasillo enorme era muy ancho y extremadamente largo, tenía puertas blancas en ambos lados, Juan miró hacia un lado y hacia el otro y no se veía el fin en ambos lados, tendría que haber cientos de miles de puertas. por el medio del pasillo había como unas vías de ferrocarril o algo parecido y estaba plagado de miles de personas que iban y venían, lo curioso para él es que todas iban vestidas de negro también, a poco pasos de la puerta se pararon y esperaban algo, Juan miró hacia la izquierda y a la izquierda vio a lo lejos un enorme tren que se aproximaba rápidamente hacia ellos, cuando paso la máquina delante de ellos pasaron como diez vagones antes de pararse totalmente se abrió una gran puerta y entraron. El tren era enorme y estaba plagado de gente, le pareció curioso aparte del atuendo negro que todos iban de dos en dos, había mujeres, niños y hombres de todas las edades. Juan junto a su acompañante que aún mantenía una gran sonrisa lo miraba fijamente, pero no habían cruzado palabra en todo el camino.  Transcurridas como dos horas, tiempo calculado mentalmente por Juan, Rafael le dijo: - Bajemos, sin más palabras, bajaron y salieron a una plaza enorme tenía en el centro como un escenario, todos los del tren se dirigían hacia allí, se aproximaron lo máximo posible, ya que estaba repleta de personas.

Del centro de este escenario salieron cuatros personajes que vestían unas túnicas negras como unas especies de togas. Uno de ellos con un pelo totalmente blanco pero abundante comenzó a hablar, pero no movía los labios, pero Juan en su cabeza lo escuchaba perfectamente, es como si le hablará al oído.

-Todos estaréis preguntando que donde estáis y que hacéis aquí. Es fácil estabais en el mundo de los que se hacen llamar vivos, y para ellos habéis muerto. En realidad estáis en el estado puro de vuestra existencia, esto que sentís y pensáis ahora es lo verdadero. Vuestro paso por la primera etapa en la luz ha terminado, jamás volveréis a esa vida, naceréis de nuevo y cubriereis otra etapa y volveréis aquí, vais a estar aquí hasta asumir la conducta que habéis tenido, pero volveréis allí sin recuerdos y comenzáis desde el nacimiento, como lo llaman ellos, hasta la muerte, aquí, no comeréis beberéis, no practicaréis deporte alguno, ni tendréis sexo, no habrá peleas ni disputas pues aquí no hay nada que poseer, todos tendréis el mismo tipo de existencia, aquí el tiempo es relativo y lo pasaréis preparando la mente para la nueva vida, aquí podréis conocer a hermanos que ya han pasado por la luz miles de veces, otros menos pero como mínimo una vez. No sabemos los que no han pasado nunca de dónde vienen y dónde están. El momento que vayáis a cruzar la luz, vuestro compañero os avisara y os dará las instrucciones oportunas. Tal como llegaron los cuatros supremos se marcharon, toda la muchedumbre allí concentrada se fue marchando también. Juan miró para arriba a buscar la luz del sol y vio que no había cielo solo se veía luz y parecía artificial.

Cada uno se dispersaba para puntos distintos, había ocho calles en la plaza y cada pareja sabía exactamente dónde dirigirse. ellos tiraron para una calle diagonal y justo acabar la plaza y llegar a unos edificios tan largos que se perdían a la vista en el horizonte, estos uno a cada lado de la calle estaban llenos de puertas y ventanas eran altísimos se perdía la vista en ello, no sabría calcular que cantidad de plantas tendrían, era todos de color grisáceo como el suelo todas estas calles estaban divididas por distintas filas de vías como las que le trajeron hasta allí.

Justo al pasar la segunda puerta del edificio se pararon y esperaron otra vez hasta que llego un tren donde se volvieron a montar. Tras un largo viaje cuyo paisaje era íntegramente formado por edificios todos iguales y entre ellos plazas y vuelta a empezar.

Por fin en una de las paradas se bajaron y andando unos pasos, entraron por una puerta al vestíbulo de uno de esos edificios, era enorme, cuadrado y tenía escaleras eléctricas totalmente repletas de personas, subieron por una de estas escaleras hasta otra especie de vestíbulo donde estaban los ascensores, subieron a la planta 678 de donde salieron a unos pasillos, estos a un lado y otros estaban llenos de puertas, anduvieron pasando tres o cuatro de ellas y entraron en una especie de apartamento. Este era totalmente blanco era una especie de loft, con unos sillones hacia el efecto de dividir el apartamento en dos, uno era como una especie de salón y el otro espacio lo hacia una cama con una especie de mesa en el lado izquierdo de esta que cubría todo el paramento del apartamento, estaba llena de una librería que ocupaba toda la longitud de esta, estos libros eran todos iguales, serían como 300 tomos y todos perfectamente dispuestos en tres filas de 100 cada una. Se acercó a uno de ellos y estaba en blanco, miro otro y lo mismo. Rafael le dijo: - Juan, esto será tu diario, aquí deberás escribir cada uno de tus pasos por la luz, todo con los detalles posibles, cuanto más mejor, cada tomo un paso.

-jajaja, reía Juan querido diario hoy la vi y me gusto, jajaja

-Jajaja, reía Rafael también, sí como adolescente de la luz.

-Rafael, sé que el tiempo aquí no es como yo lo conocía, pero, ¿qué se hace aquí, me quedo sentado siempre escribiendo mis pasos?

-No hombre, claro que no, yo estoy en la puerta de enfrente de ti, vengo a buscarte y salimos a ver este, le podríamos llamar “mundo”, pero en realidad acostúmbrate que esto es la estación, tu casa real por los siglos, de los siglos AMÉN, jajaja

- Ahora que lo nombras, ¿existe Dios?

- No lo sé, esto es lo que hay, no sabemos el origen y ni siquiera si habrá final, tampoco me hace falta saberlo, solo me preocupa mis pasos, y ahora tu que eres mi aprendiz, yo soy tu responsable aquí, en este entrepaso o etapa, nada más, ponte a escribir un rato, luego vuelvo por ti, tenemos que salir. Hasta después.

- ¿Ya tengo que escribir?, ¿desde qué recuerdo?

-No te preocupes, te acordarás de más de lo que crees, seguro

Rafael se fue de la habitación, Juan se quedó pensativo y se fue al cabecero de la cama, tomó el volumen un tomo una pluma de las que había en el escritorio, abrió el libro y puso capitulo uno nací el día 1 de mayo de 1964, era un día radiante de sol...

Juan seguía escribiendo cuando se abrió la puerta y apareció Rafael, sonriendo como siempre

-Juan vamos a dar una vuelta

Juan se levantó y ambos salieron, una vez en el tren, Rafael le comentaba más cosas de la Estación, como que no existe dolor, ni celos, no hay deseos, aunque a veces siempre hay alguien que trae recuerdos del mundo de la luz, aunque no afecta la conducta de nadie, es un mundo de reflexión y espiritual, se preparan para volver al mundo de la luz y tener una existencia allí lo más productiva posible.

-Vamos que hemos llegado.

Ambos bajaron del tren y estaban frente una gran edificación con forma de fábrica de las que él recordaba.

-Esto te gustará, le decía Rafael, es una pequeña broma que le hacemos a los humanos, bueno es por necesidad, nuestros supremos nos dicen que es un pequeño fallo, algunos humanos vienen para acá y luego la puerta no se cierra y pueden regresar, eso no podemos permitirlo, ellos, bueno nosotros somos destructivos, y mejor que le tengan miedo a la muerte y al dolor de morir, pues imagínate si, Rafael le contaba esto con un tono bastante más serio que todo lo hablado anteriormente, los humanos supieran que no pasa nada, que murieran y pasaran aquí y luego volver, violarían, matarían, no habría esfuerzo por nada ni por nadie, se restructuraría todo, piénsalo bien.

Ambos entraron en esa especie de fábrica y se observaba nada más entrar en varios túneles con unos enormes ventiladores y en cada salida de estos un cuarto con muchos maquinas como de mezclas de estudio de grabación.

-Mira por aquí sale entra el humano, le ponemos luces, y niebla artificial, encendemos el ventilador y le ponemos voces como de Dios, santos y ángeles, y si tenemos algún familiar por aquí y este quiere lo traemos y le habla diciendo “vuelve aún no es tu momento” y cosas de esas, Rafael comenzó a carcajear, qué caras ponen, jajaja. Vámonos, tenemos que ver más cosas, saliendo de la nave, al llegar a la vía para ir al tren, Juan vio como del vientre de un hombre que iba con su acompañante a unos veinte metros de ellos, se veía una playa y unos niños jugando y parecía su anterior mundo, se fijó mejor y era cierto en la zona donde debería de ir la ropa, se veía como una ventana el otro mundo.

-¿Pero qué es eso?, preguntaba Juan señalando al hombre ese de la ventanita.

-Como a ese hombre te encontraras a miles por aquí, son gente que donó algún órgano y el receptor está aún vivo, con lo cual su órgano también está vivo, eso hace una pequeña pantalla entre los dos mundos, supongo que cuando esto empezó al no haber trasplantes no se hizo para esto y se decidió que para evitar males mayores resolverlo así, es bonito el efecto que da y mira si quieres saber algo de mundo de la luz puedes echar un vistazo. Como ves tú no has donado nada, jajaja.

- Tu tampoco, reprocho Juan.

- Soy muy antiguo Juan, pero ya en unos de mis pasos, seguro que algo me quitaran, esto se convertirá en un caso tan común que será totalmente normal que todos vaya trasplantados, hasta que ellos consigan que las células madres reproduzcan cualquier órgano y se deje de quitárselos a los muertos, otro problema que conseguimos atajar es el de los incinerados, al principio venían los pobres azules, pues cuando dejaban el cuerpo ya habían pasado por la plancha un rato, el consejo se reunió y decidimos sacarlos un poco antes de entrar en el horno, creamos un servicio especial de ojeadores que están en unas salas especiales para controlar esos casos y enviamos a rescatadores para traerlos antes.

-Pero somos carne como ellos, ¿no?

-Bueno somos distintos, ellos somos nosotros con cuerpos humanos, de ahí viene la leyenda de las almas.

-¿Pero somos espíritus?

- No hombre claro que no tócame soy real y corpóreo, no sé cómo preguntas tanto, debes conformarte que ya sabes mucho para solo haber tenido un paso, solo debes reconstruir tu anterior paso y reflexionar si podrías haber mejorado algo de ti, también si hubieras querido hacerlo.

-¿Me tengo que arrepentir de las cosas que he podido hacer mal?

Mientras charlaban esperando al tren, paso Marlo un señor del consejo cuando paso al lado de ellos le envío una pregunta no verbal a Rafael, diciéndole: - Pregunta mucho este, prepáralo ya para el paso que se va ya. Rafael asintió con la cabeza.

Una vez montados en el tren, Rafael miraba a Juan y lo veía normal, pero era verdad ha traído mucho vínculo del otro lado, pero en fin es la primera vez y tendrá la sensación de haber estado feliz en el mundo de la luz.

Llegaron a un nuevo destino, bajaron y esa vez era un edificio de una sola planta era también enorme pero sin altura. Entraron en él y vieron muchos con túnicas negras como los del consejo

-¿Todos estos son del consejo?, preguntó Juan

¿No?, te traigo aquí porque es donde se siguen a los que se escapan, no sabemos todavía por qué lo hacen pero hay unos cuantos que quieren volver al mundo de la luz, y se escapan de allí, para los humanos son fantasmas y le hacen de todo a los pobres, los invocan, los fotografían, hacen programas sobre ellos, hasta los exorcizan. Algunos los podemos recuperar y traerlos de nuevo, otros, los menos se quedan allí para siempre, y se convierten en esos fantasmas famosos que viven en las mal llamadas casas encantadas y castillos de leyendas, lo que es una ley que jamás se deben juntar los dos mundos, es lo que hacemos salvo en pequeña ocasiones como las que te conté.

-¿Cómo se escapan?

-En las puertas de entrada y en las que vimos antes en la sala de los muertos clínicos.

Ambos salieron al exterior de nuevo y esperaron al tren, una vez montados Juan preguntó a Rafael:- ¿Dónde vamos ahora?

-Volvemos, tiene una vida que contar y aquí jamás se sabe cuánto tiempo va a estar, así que tiene que terminarla pronto.

-¿Crees que volveré a nacer pronto?

-Nacer, esa palabra no es usada aquí, vas a realizar otro paso simplemente uno más de los miles que harás.

-¿Esto se acabará alguna vez?

-Preguntas demasiado y eso aquí llama mucho la atención, sabes todo lo que deberías saber para ser el primer paso.

-¿llamo la atención?, esto es nuevo para mí, es lógico.

. Deberías de ir perdiendo esa curiosidad heredara del primer paso, esos vínculos debes de cortarlos ya, te aconsejo que cuando llegues te pongas a escribir y tenderte en la cama y mira el techo, eso te hará que se te vayan diluyendo las toxinas que aun recorren tu ser. Solo te puedo decir que te vas a dar el segundo salto ya, así que debes escribir tu vida ya, pero ya. Cuando vuelvas recordaras mucho menos de este primer salto y lo que no tengas escrito se perderá, nadie aquí recuerda la vida de los demás y tú mismo no querrás tener lagunas.

Alberto se movía nervioso en la sala de espera, era su primer hijo, llevaba ya 5 años con Linda y querían sellar si amor con un hijo, que se llamaría como el padre de ella “Juan”.

 

                                                                    FIN